Carta al consumidor

La misión de Ecoline en el mundo del agua

Llevo trabajando 25 años con pasión y entusiasmo

Sólo hace poco me di cuenta de cómo el AGUA ha llegado a ser un bien capaz de catalizar enormemente el interés de muchos (incluso económico). La prueba de ello es la aparición, en los últimos años, de mucha competencia a nivel de pequeñas y medianas empresas en el sector. La multiplicación de todas esas actividades me dio, y sigue dándome, muchos quebraderos de cabeza… Quiero decir, de todo corazón, a todos los trabajadores del sector que no basen sus negocios sólo en las ventas, sino mucho más en el servicio de asesoramiento y, sobre todo, de asistencia. El mantenimiento de los sistemas que ofrecemos es fundamental para garantizar agua siempre pura y segura, a todos aquellos que han confiado en nosotros, en la empresa y en un producto tan importante. Sabemos muy bien que el agua mineral es un verdadero negocio. Basta con mirar el precio en el que se vende 1 litro de agua mineral y lo que cuesta 1 litro de agua potable del grifo de nuestra casa… El agua de nuestros acueductos es declarada potable al 100%, es decir, apta para ser consumida por el hombre. Además, nuestros acueductos están sometidos a decenas de controles diarios, a diferencia de los análisis llevados a cabo sobre las aguas minerales que, como mucho, se remontan a uno o dos años atrás.

El plástico le quita “vitalidad” al agua

La energía vital del agua de manantial o de alta montaña se ve, de hecho, como “ahogada” por las botellas de plástico en PET. Ellas suelen modificar el gusto, el olor, y el sabor original. No hay que olvidar tampoco los daños provocados al agua durante el transporte: las botellas se quedan al sol, y están expuestas al calor y al polvo durante varios días… Además, los rayos de luz y el calor comprometen el plástico liberando incluso sustancias orgánicas monoméricas (derivadas del petróleo) en el agua que bebemos, lo que puede convertirse en un serio problema para nuestra salud. Nos gustaría mencionar a continuación unas afirmaciones jamás escuchadas sobre PET y POLICARBONATO (sustancia muy utilizada por ser ligera y transparente como el cristal). “Hay varios estudios científicos que demuestran que el bisfenol puede causar tumores, esterilidad, obesidad, y enfermedades cardiacas” – afirma Boote – “siendo una sustancia orgánica económica, y por lo tanto querida por la industria, que se presenta como una hormona sintética. El bisfenol puede imitar los estrógenos femeninos, así que una vez introducido, puede interactuar con los sistemas hormonales de organismo”. Frederick vom Saal, de la Universidad de Missouri, hace años llevó a cabo unos estudios con ratas, que demostraron cómo el bisfenol provocaba disfunciones en la próstata del feto. Estas disfunciones no eran visibles en el recién nacido; sin embargo, a lo largo de los años iban desarrollando tumores. Tras la publicación de los estudios de las analíticas de sangre de sujetos expuestos al bisfenol, Austria decidió prohibirlo en los biberones. Poco después Francia, Canadá y Dinamarca tomaron medidas similares para tutelar la salud de su población, dando vida a un mecanismo virtuoso a nivel europeo. A finales de enero de 2011 se publicó una Directiva Europea – la 2011/8/UE – que prohibió por completo, a partir del 1 de marzo de 2011, la producción y, a partir del 1 de junio, la comercialización de los biberones que contengan trazas de bisfenol A. Además de estos graves problemas de salud, no hay que olvidar la contaminación relacionada con la proliferación de las aguas minerales: la contaminación y el tráfico producidos por los vehículos que transportan las botellas de plástico. A ello es de añadir el problema de la eliminación de dichas botellas, porque aún siguen acabando muy a menudo entre los residuos indiferenciados, y porque también conlleva la cuestión del reciclaje de estos plásticos (si bien diferenciados). La contaminación generada por ese proceso y sus costes pesan sobre todos nosotros que pagamos cada vez más impuestos.

La pregunta entonces es: ¿por qué el agua mineral se ha impuesto sobre la del grifo?
Los motivos son principalmente dos. El primero, por el olor y el sabor (a veces realmente desagradable) que tiene el agua del grifo en algunas épocas del año, a causa del cloro y de los contaminantes procedentes de tuberías obsoletas. El segundo motivo, sin embargo, está relacionado con el “bombardeo” publicitario por parte de las industrias productoras de agua mineral.

DEPURADORES DE AGUA

La técnica de la ósmosis inversa lleva siendo muy empleada en los EEUU, desde los años 60, gracias al trabajo de la NASA que la ha utilizado para aplicaciones aeroespaciales, navales y también en el ámbito sanitario. Una de las primeras que llamó mucho la atención fue el suministro de los sistemas de ósmosis inversa al ejército Americano durante la catastrófica guerra del Vietnam, gracias al cual se podía beber agua de los aguazales, ríos, lagos, y charcos que se encontraban en el campo de batalla, convirtiendo el agua impura en agua destilada (la misma que se usa para la plancha, es decir sin sales minerales).
De toda forma, este tipo de agua sólo podía servir para los soldados de Vietnam que hacían un uso limitado, y que sobre todo tenían como única alternativa el beber agua infectada. La ósmosis inversa, de hecho, purifica el agua eliminando todas las sustancias potencialmente dañinas contenidas en ella, pero desafortunadamente elimina también las demás sustancias “buenas”, como las sales minerales, esenciales para una correcta alimentación. Por esta razón, los equipos domésticos, basados solamente en el principio de la ósmosis inversa, tienen que estar equipados obligatoriamente con un by-pass (sistema de regulación de aire), de manera que se pueda mezclar un poco de agua de red sin tratar, con un agua incluso demasiado pura, producida por las membranas de ósmosis inversa.

Hoy en día se comercializan muy a menudo unos sistemas con un depósito de almacenaje de 8-10 litros de hierro, que con el tiempo se oxidan; equipos de procedencia desconocida, sin certificación ni control sanitario, donde el agua se queda estancada como la envasada, perdiendo de esta forma toda su vitalidad y energía. Igual los componentes de estos productos incluso son fabricados en Países donde no hay ninguna normativa en materia de calidad de los componentes, de manera que los productos son de muy baja calidad y perjudican la salud de los usuarios. No nos olvidemos del escándalo que afectó hace poco a una línea de juguetes para recién nacidos que liberaba barnices y solventes; un riesgo de este tipo es aún mayor en los sistemas de purificación del agua, donde unos componentes no certificados pueden liberar sustancias realmente dañinas para la salud.

Todo esto para llegar a afirmar que el sistema perfecto es el ITALIANO, sin depósito de acumulación, con una producción directa del agua para tratar/beber y con un sistema de remineralización de origen natural (rocas dolomíticas y caucásicas). Además, será muy importante que el equipo disponga de las idóneas certificaciones de cada una de sus componentes, según lo dispuesto en las normas establecido por el Decreto Ministerial n° 174/2004.

Para finalizar… hablemos un poco de precios.

La realidad es que nadie le regala nada a nadie en el mundo, sobre todo la calidad. Por lo tanto, si han encontrado algún depurador que sea barato (y lo han comprado), ¡tengan cuidado porque es muy probable que también valga poco! Desafortunadamente, hay también muchos sistemas de venta en el mercado que tienen muchos lados oscuros. CUIDADO CON LOS TIMOS: a menudo se pueden encontrar con unas supuestas promociones que les “regalan” un sistema de depuración del agua: esto, aparentemente, les sale a coste cero, pero luego les compromete a llevar a cabo un mantenimiento anual para “sólo” 10 años de unos “modestos” 300-400 €/año. Si se multiplica por 10 años, el importe sube a 3000-4000 €, que por supuesto hay que adelantar en plazos de 12 o 24 meses.

Detrás de esta oferta suele haber unas empresas improvisadas, o incluso unos verdaderos timadores que, una vez cobrado el dinero por la entidad financiera, desaparecen dejándoles sin asistencia, ni piezas de repuestos para sus depuradores.

Es por esta razón que además de ofrecer a las familias italianas unos productos certificados de calidad elevada, les proporcionamos la misma calidad a las entidades públicas, bares, restaurantes, colegios, guarderías. Nuestro objetivo es difundir la evolución de una consciencia del agua para que se llegue a reconocer no sólo la bondad sino también el valor de los sistemas de excelencia. De esta forma vamos a promocionar un gran proyecto de salud, invitando a todo el mundo a sensibilizarse cada vez más sobre salud y ecología. Así evitamos ahogarnos en plástico y ser timados por vendedores espontáneos… ¡Con consciencia, tranquilidad y salud para todo el mundo!

ECOLINE SRL - Gracias - Stefano Starnini